Nutrición y alimentos
La (muchas frutas, verduras, legumbres, frutos secos y lácteos desnatados, poca sal, carne roja, dulces ni bebidas azucaradas) se diseñó para bajar la tensión arterial. En la misma cohorte de enfermeras, las que más la seguían declararon un 29 % menos de moderada o peor. Con repetida a los 3 años, las de mayor adherencia tuvieron un 29 % menos de probabilidad de empeorar 5 dB o más en las frecuencias medias y un 25 % menos en las agudas. Es la asociación más consistente de los patrones estudiados, pero sigue siendo observacional y solo en mujeres. Es una dieta segura y con beneficio cardiovascular probado.
Fuente: Journal of Nutrition (Curhan SG, Wang M, Eavey RD, Stampfer MJ, Curhan GC; Nurses' Health Study II) 2018;148(6):944–951 (texto en PMC, PMC6481387; PMID 29757402); American Journal of Epidemiology (Curhan SG, Halpin C, Wang M, Eavey RD, Curhan GC; Conservation of Hearing Study, CHEARS, dentro del Nurses' Health Study II) 2020;189(3):204–214 (texto en PMC, PMC7217280; PMID 31608356)
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Adherence to Healthful Dietary Patterns Is Associated with Lower Risk of Hearing Loss in Women
81.818 mujeres seguidas 22 años: quinto más alto frente a más bajo de la puntuación DASH, riesgo relativo de pérdida auditiva moderada o peor 0,71 (IC 95 % 0,61–0,83; p de tendencia < 0,001); en el subgrupo con más información auditiva (33.102 mujeres), RR 0,64 (IC 95 % 0,50–0,83).
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Prospective Study of Dietary Patterns and Hearing Threshold Elevation
En 3.135 mujeres con audiometría al inicio y a los 3 años, quinto más alto frente a más bajo de DASH: OR 0,71 (IC 95 % 0,55–0,92) para empeorar 5 dB o más en frecuencias medias (3–4 kHz) y OR 0,75 (IC 95 % 0,59–0,96) en frecuencias agudas (6–8 kHz). La puntuación AHEI-2010 se asoció también con menos empeoramiento en frecuencias medias (OR 0,72; IC 95 % 0,57–0,92).
En mujeres seguidas durante más de 20 años, las que más se parecían a la dieta mediterránea (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva, con poca carne roja) declararon un 30 % menos de moderada o peor que las que menos se parecían. En un subgrupo de 3.135 mujeres de unos 59 años a las que se hizo una al principio y a los 3 años, las de mayor adherencia tuvieron un 23 % menos de probabilidad de perder 5 dB o más en las frecuencias medias (3–4 kHz), que son las primeras que se dañan con la edad y el ruido; en las frecuencias graves no hubo diferencias. Es una asociación, no una prueba de causa: quienes comen así suelen cuidarse más en otros aspectos. Aun así, es una dieta sana y segura que además protege el corazón, y los vasos del oído interno dependen de una buena circulación. En cambio, en un estudio de 2026 con 113.554 mujeres, seguir patrones de dieta sana no redujo de forma constante el riesgo de .
Fuente: Journal of Nutrition (Curhan SG, Wang M, Eavey RD, Stampfer MJ, Curhan GC; Nurses' Health Study II) 2018;148(6):944–951 (texto en PMC, PMC6481387; PMID 29757402); American Journal of Epidemiology (Curhan SG, Zeleznik OA, Stampfer MJ, Curhan GC; Nurses' Health Study y Nurses' Health Study II) 2026;195(7):1906–1921 (texto en PMC, PMC12857320; PMID 41404663); American Journal of Epidemiology (Curhan SG, Halpin C, Wang M, Eavey RD, Curhan GC; Conservation of Hearing Study, CHEARS, dentro del Nurses' Health Study II) 2020;189(3):204–214 (texto en PMC, PMC7217280; PMID 31608356)
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Adherence to Healthful Dietary Patterns Is Associated with Lower Risk of Hearing Loss in Women
81.818 mujeres de 27 a 44 años al inicio, seguidas de 1991 a 2013 (más de 1 millón de personas-año; 2.306 casos de pérdida auditiva moderada o peor declarada). Quinto más alto frente a más bajo de la puntuación de dieta mediterránea alternativa (AMED): riesgo relativo 0,70 (IC 95 % 0,60–0,82). En 33.102 participantes con más información auditiva, RR 0,63 (IC 95 % 0,49–0,81). La puntuación AHEI-2010 reciente también se asoció con menos riesgo (RR 0,79; IC 95 % 0,69–0,91).
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Longitudinal study of dietary intake and risk of persistent tinnitus in 2 large independent cohorts of women
En 113.554 mujeres de dos cohortes (2.643.510 personas-año; 22.879 casos nuevos de acúfenos persistentes), seguir más los patrones de dieta sana no redujo de forma constante el riesgo de acúfenos; sí se asoció con menos acúfenos comer más fruta (HR 0,81; IC 95 % 0,77–0,85, quinto más alto frente a más bajo).
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Prospective Study of Dietary Patterns and Hearing Threshold Elevation
3.135 mujeres (edad media 59 años) con audiometría tonal en 19 centros de EE. UU. al inicio y a los 3 años (2012–2018). Quinto más alto frente a más bajo de AMED: OR 0,77 (IC 95 % 0,60–0,99) para empeorar 5 dB o más en las frecuencias medias (3 y 4 kHz); asociación inversa no significativa en frecuencias agudas (6 y 8 kHz) y ninguna en graves (0,5–2 kHz).
Comer pescado con regularidad se asocia con oír mejor con la edad. En 65.215 enfermeras seguidas 18 años, las que tomaban de 2 a 4 raciones de pescado a la semana tuvieron un 20 % menos de que las que casi nunca lo comían, y cada tipo de pescado (atún, pescado blanco o azul, marisco) iba en la misma dirección. En Australia, en 2.956 personas de 50 años o más, comer pescado 2 o más veces por semana se asoció con un 42 % menos de a los 5 años. En la cohorte de enfermeras, comer marisco o pescado de 2 a 4 veces por semana se asoció también con un 23 % menos de persistentes. Curiosamente, tomar cápsulas de aceite de pescado se asoció con un 12 % más de acúfenos, así que el beneficio parece del alimento, no del suplemento (los suplementos se tratan aparte). Ejemplos: salmón, sardinas, caballa, atún, boquerones; 100 g de salmón cocinado aportan unos 2,1 g de omega-3 de cadena larga (EPA + DHA).
Fuente: Gopinath B, Flood VM, Rochtchina E, McMahon CM, Mitchell P (Blue Mountains Hearing Study). American Journal of Clinical Nutrition 2010;92(2):416–421; Curhan SG, Eavey RD, Wang M, Rimm EB, Curhan GC (Nurses' Health Study II). American Journal of Clinical Nutrition 2014;100(5):1371–1377; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; American Journal of Clinical Nutrition (Curhan SG, Zeleznik OA, Curhan GC; Nurses' Health Study II) 2024;120(6):1409–1418 (texto en PMC, PMC11619791; PMID 39349293)
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Consumption of omega-3 fatty acids and fish and risk of age-related hearing loss
2.956 personas de 50 años o más con audiometría (presbiacusia definida como media de 0,5–4 kHz mayor de 25 dB). Por cada desviación estándar más de omega-3 de cadena larga, OR de pérdida auditiva nueva 0,76 (IC 95 % 0,60–0,97). Comer pescado 2 o más veces por semana frente a menos de una: OR 0,58 (IC 95 % 0,35–0,95) de presbiacusia nueva a los 5 años.
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Fish and fatty acid consumption and the risk of hearing loss in women
65.215 mujeres seguidas de 1991 a 2009 (1.038.093 personas-año; 11.606 casos de pérdida auditiva declarada). Comer 2 a 4 raciones de pescado a la semana frente a menos de una al mes: RR 0,80 (IC 95 % 0,74–0,88). Quinto más alto frente a más bajo de omega-3 de cadena larga: RR 0,85 (IC 95 % 0,80–0,91); décimo más alto: RR 0,78 (IC 95 % 0,72–0,85).
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FoodData Central (SR Legacy)
Por 100 g: salmón atlántico de piscifactoría cocinado, 0,69 g de EPA y 1,46 g de DHA; sardina atlántica en aceite escurrida, 0,47 g de EPA y 0,51 g de DHA.
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Longitudinal study of seafood and fish oil supplement intake and risk of persistent tinnitus
73.482 mujeres seguidas de 1991 a 2021 (9.362 casos de acúfenos diarios). Frente a quienes nunca o casi nunca comían pescado o marisco: HR 0,87 (1 ración/semana), 0,77 (2–4 raciones; IC 95 % 0,68–0,86) y 0,79 (5 o más). El atún, el pescado blanco y el marisco se asociaron con menos riesgo; el pescado de carne oscura apuntó a algo más (HR 1,09; IC 95 % 0,99–1,21). Tomar suplementos de aceite de pescado se asoció con más acúfenos (HR 1,12; IC 95 % 1,06–1,19).
Solo aplica a la enfermedad de Ménière, una causa de fluctuante con crisis de vértigo, y sensación de oído tapado, que se relaciona con un exceso de líquido en el oído interno. Reducir la sal (el ) es uno de los primeros consejos que se dan, porque se cree que ayuda a estabilizar ese líquido, y muchos pacientes notan crisis tras comidas saladas. Sin embargo, la revisión Cochrane no encontró ningún ensayo que lo haya comprobado, ni para la sal ni para la cafeína o el alcohol. La guía estadounidense de Ménière recomienda que el médico explique los cambios de dieta y estilo de vida que pueden reducir los síntomas. Reducir la sal es seguro y bueno para la tensión arterial; los alimentos que más sal aportan son los procesados: por 100 g, el parmesano curado tiene 1.180 mg de sodio, el jamón cocido 814 mg y el pan de molde 490 mg, frente a 6 mg de las alubias cocidas sin sal. No hay datos de que la sal influya en la pérdida auditiva por la edad o por el ruido.
Fuente: American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation (AAO-HNSF). Basura GJ, Adams ME, Monfared A, et al. Otolaryngol Head Neck Surg 2020;162(2 Suppl):S1–S55 (PMID 32267799); U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; Hussain K, Murdin L, Schilder AG. Cochrane Database of Systematic Reviews 2018;(12):CD012173 (texto en PMC, PMC6516805; PMID 30596397)
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Clinical Practice Guideline: Ménière's Disease
La guía de Ménière de la AAO-HNSF incluye la educación sobre dieta y estilo de vida como recomendación (segundo nivel de su escala, por debajo de «recomendación fuerte»); la declaración no fija una cantidad concreta de sal.
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FoodData Central (SR Legacy)
Sodio por 100 g: pan blanco de molde 490 mg; jamón cocido loncheado (11 % de grasa) 814 mg; parmesano curado 1.180 mg; alubias blancas cocidas sin sal 6 mg.
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Restriction of salt, caffeine and alcohol intake for the treatment of Ménière's disease or syndrome
Búsqueda hasta el 28 de marzo de 2018 de ensayos aleatorizados de restricción de sal, cafeína o alcohol frente a no restringir o placebo en adultos con enfermedad o síndrome de Ménière: ningún estudio cumplió los criterios. Los autores concluyen que no hay pruebas de ensayos para apoyar ni rechazar estas restricciones, aunque se recomiendan con frecuencia como primera medida.