Nutrición y alimentos
Pasar a una dieta de tipo mediterráneo (más verdura, fruta, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva; menos dulces, bollería, comida rápida, carnes procesadas y bebidas azucaradas) puede ayudar a mejorar los síntomas de la cuando se suma al tratamiento habitual, no en su lugar. En el ensayo SMILES, tras 12 semanas con siete consultas con una dietista, un 32 % de las personas con depresión moderada o grave dejó de tener síntomas relevantes, frente a un 8 % del grupo que recibió solo apoyo social: hubo que tratar a unas 4 personas para conseguir una remisión más. En otros dos ensayos (talleres de cocina y lotes de comida; o dieta guiada en hombres de 18 a 25 años) también bajaron los síntomas. En estudios de seguimiento, quienes más se acercan a la dieta mediterránea tienen alrededor de un tercio menos de riesgo de desarrollar depresión. Sin embargo, al juntar solo los ensayos en depresión clínica el beneficio no fue seguro, y en adultos con sobrepeso y síntomas leves un programa de un año centrado en la alimentación no evitó nuevos episodios. Sobre la , los ensayos de cambios en la dieta no muestran mejoría.
Fuente: Nutritional Neuroscience (Parletta N y cols.) 2019;22(7):474–487 (resumen en PubMed, PMID 29215971); BMC Medicine (Jacka FN y cols.) 2017;15:23 (texto en PMC, PMC5282719; PMID 28137247). Registro ACTRN12612000251820; CANMAT (Lam RW y cols.). Canadian Journal of Psychiatry 2024;69(9):641–687 (texto en PMC, PMC11351064; PMID 38711351); Nutrients (Tavakoly R y cols.) 2025;17(3):563 (texto en PMC, PMC11820241; PMID 39940421); JAMA (Bot M y cols.) 2019;321(9):858–868 (texto en PMC, PMC6439597; PMID 30835307). Registro NCT02529423; Molecular Psychiatry (Lassale C y cols.) 2019;24(7):965–986 (texto en PMC, PMC6755986; PMID 30254236); American Journal of Clinical Nutrition (Bayes J y cols.) 2022;116(2):572–580 (resumen en PubMed, PMID 35441666). Registro ACTRN12619001545156; Psychosomatic Medicine (Firth J y cols.) 2019;81(3):265–280 (texto en PMC, PMC6455094; PMID 30720698)
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A Mediterranean-style dietary intervention supplemented with fish oil improves diet quality and mental health in people with depression: A randomized controlled trial (HELFIMED)
152 adultos de 18 a 65 años con depresión autodeclarada: lotes de comida quincenales y talleres de cocina mediterránea durante 3 meses más cápsulas de aceite de pescado durante 6 meses, frente a grupos sociales. A los 3 meses el grupo de dieta tenía mejor puntuación de dieta mediterránea, menos depresión y mejor calidad de vida mental, y la mejora se mantenía a los 6 meses. Completaron la evaluación de 3 meses 95 personas. Al llevar aceite de pescado, no se puede atribuir el efecto solo a la dieta.
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A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression (the 'SMILES' trial)
Ensayo de 12 semanas, simple ciego, en 67 adultos con depresión mayor moderada o grave (la mayoría ya con fármacos, psicoterapia o ambos): siete consultas individuales con una dietista frente a un protocolo de apoyo social con las mismas visitas. La mejora en la escala MADRS fue mayor con la dieta (d de Cohen −1,16); alcanzó la remisión (MADRS < 10) el 32,3 % del grupo de dieta frente al 8,0 % del control; número necesario a tratar 4,1 (IC 95 % 2,3–27,8).
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Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) 2023 Update on Clinical Guidelines for Management of Major Depressive Disorder in Adults
La guía canadiense recoge muchos estudios observacionales que asocian la dieta occidental (rica en hidratos refinados y grasa saturada y pobre en fruta y verdura) con más síntomas depresivos, pero pocos ensayos de intervención; cuando se redactó contaba con un solo ensayo aleatorizado con efecto modesto de una dieta mediterránea en depresión mayor.
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Effect of Different Dietary Patterns on Patients with Depressive Disorders: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials
Revisión de ensayos de patrones de dieta en adultos con trastornos depresivos: los 5 ensayos encontrados (952 personas) estudiaban la dieta mediterránea. Al combinarlos, la dieta mediterránea a corto plazo no redujo de forma significativa la gravedad de la depresión ni frente a controles activos (DME −1,25; IC 95 % −5,11 a 2,61) ni frente a controles pasivos (DME −0,22; IC 95 % −0,74 a 0,29). Riesgo de sesgo con «algunas dudas» y certeza muy baja; los autores piden prudencia por el escaso número de ensayos.
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Effect of Multinutrient Supplementation and Food-Related Behavioral Activation Therapy on Prevention of Major Depressive Disorder Among Overweight or Obese Adults With Subsyndromal Depressive Symptoms: The MooDFOOD Randomized Clinical Trial
En 1.025 adultos europeos con sobrepeso u obesidad y síntomas depresivos leves, 21 sesiones de terapia de activación conductual centrada en la alimentación durante un año no redujeron la aparición de depresión mayor frente a no recibirla (OR 0,93; IC 95 % 0,76–1,13). En total desarrolló depresión el 10 % de los participantes.
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Healthy dietary indices and risk of depressive outcomes: a systematic review and meta-analysis of observational studies
En 4 estudios longitudinales, quienes más seguían la dieta mediterránea tuvieron menos depresión nueva que quienes menos la seguían (riesgo relativo 0,67; IC 95 % 0,55–0,82). Una dieta menos proinflamatoria también se asoció con menos depresión (RR 0,76). Son estudios observacionales: muestran asociación, no prueban causa.
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The effect of a Mediterranean diet on the symptoms of depression in young males (the "AMMEND: A Mediterranean Diet in MEN with Depression" study): a randomized controlled trial
Ensayo abierto de 12 semanas en hombres de 18 a 25 años con depresión moderada o grave (72 completaron el estudio): dieta mediterránea frente a acompañamiento social. A las 12 semanas el descenso del inventario de depresión de Beck (BDI-II) fue 14,4 puntos mayor con la dieta (IC 95 % 11,4–17,4) y la calidad de vida mejoró más.
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The Effects of Dietary Improvement on Symptoms of Depression and Anxiety: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials
Metaanálisis de 16 ensayos aleatorizados (45.826 participantes, la mayoría sin depresión clínica): las intervenciones para mejorar la dieta redujeron algo los síntomas depresivos (g = 0,16; IC 95 % 0,06–0,27), con un efecto parecido en los ensayos de alta calidad. En 11 ensayos con datos de ansiedad (2.270 personas) no hubo efecto (g = 0,09; no significativo). El beneficio fue mayor en muestras de mujeres.
En personas con ansiedad, y sobre todo con trastorno de pánico, tomar mucha cafeína de golpe puede desencadenar crisis: con dosis equivalentes a unas 5 tazas de café, la mitad de los pacientes con pánico tuvo una crisis, frente a casi nadie con placebo y muy pocos sanos. Por eso es razonable reducirla o evitarla si la cafeína empeora la ansiedad o las palpitaciones; no se sabe bien qué ocurre con dosis menores. En la no hay motivo para eliminar el café: en estudios observacionales, quienes toman café con moderación tienen algo menos de depresión (cerca de un 8 % menos de riesgo por cada taza diaria). Para adultos sanos, la EFSA considera segura hasta 400 mg de cafeína al día (unos 200 mg de una vez) y hasta 200 mg al día en el embarazo.
Fuente: Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA); Australian and New Zealand Journal of Psychiatry (Wang L y cols.) 2016;50(3):228–242 (resumen en PubMed, PMID 26339067); General Hospital Psychiatry (Klevebrant L, Frick A) 2022;74:22–31 (resumen en PubMed, PMID 34871964)
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Caffeine (página temática con las conclusiones de la Scientific Opinion on the safety of caffeine, EFSA Journal 2015;13(5):4102)
Para adultos sanos, hasta 400 mg de cafeína al día repartidos y hasta 200 mg de una vez no plantean problemas de seguridad; en el embarazo, hasta 200 mg al día.
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Coffee and caffeine consumption and depression: A meta-analysis of observational studies
En estudios observacionales, el mayor consumo de café se asoció con menos depresión (RR 0,76; IC 95 % 0,62–0,92; 330.677 participantes) y el de cafeína también (RR 0,72; 0,52–1,00). Cada taza diaria de café se asoció con un 8 % menos de riesgo; para la cafeína, la asociación fue significativa entre unos 68 y 509 mg al día.
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Effects of caffeine on anxiety and panic attacks in patients with panic disorder: A systematic review and meta-analysis
En 9 estudios con 237 pacientes con trastorno de pánico, el 51,1 % sufrió una crisis tras tomar cafeína y ninguno tras placebo. Frente a personas sanas, los pacientes tuvieron muchas más crisis (53,9 % frente a 1,7 %) y más ansiedad (g = 1,02). Las dosis estudiadas fueron de 400 a 750 mg (casi siempre 480 mg), por lo que no se pudo analizar el efecto de dosis menores.
Las personas que comen más pescado tienen alrededor de un 17 % menos de riesgo de depresión que las que comen menos, tanto hombres como mujeres. El dato se refiere al pescado en general (no solo azul) y procede de estudios observacionales, por lo que no prueba que el pescado prevenga la depresión. Encaja dentro de una dieta de tipo mediterráneo; el ensayo HELFIMED, que combinó dieta mediterránea y aceite de pescado, mejoró los síntomas, pero no permite separar el efecto del pescado.
Fuente: Nutritional Neuroscience (Parletta N y cols.) 2019;22(7):474–487 (resumen en PubMed, PMID 29215971); Journal of Epidemiology and Community Health (Li F, Liu X, Zhang D) 2016;70(3):299–304 (resumen en PubMed, PMID 26359502)
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A Mediterranean-style dietary intervention supplemented with fish oil improves diet quality and mental health in people with depression: A randomized controlled trial (HELFIMED)
En el ensayo HELFIMED, la dieta mediterránea con cápsulas de aceite de pescado mejoró la depresión a los 3 meses frente a grupos sociales; hubo algunas correlaciones entre más omega-3 en sangre y mejor salud mental.
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Fish consumption and risk of depression: a meta-analysis
Metaanálisis de 26 estudios (150.278 participantes): el mayor consumo de pescado frente al menor se asoció con menos depresión (RR 0,83; IC 95 % 0,74–0,93). En los 10 estudios de cohortes, RR 0,84 (0,75–0,94); en los 16 transversales, RR 0,82 (0,68–1,00). La asociación se mantuvo en hombres y en mujeres y no hubo indicios de sesgo de publicación.
Tomar muchas bebidas azucaradas se asocia con más depresión: quienes más beben tienen alrededor de un 31 % más de riesgo que quienes menos; unas 3 latas de refresco de cola al día se asociaron con cerca de un 25 % más de riesgo. En funcionarios británicos seguidos durante años, los hombres que más azúcar tomaban de dulces y bebidas tuvieron un 23 % más de probabilidad de desarrollar un trastorno mental común a los 5 años, y el ánimo bajo no explicaba que luego comieran más dulce. Son asociaciones, no prueba de causa; reducir el azúcar añadido encaja en una dieta más sana.
Fuente: Scientific Reports (Knüppel A y cols.) 2017;7:6287 (texto en PMC, PMC5532289; PMID 28751637); Journal of Affective Disorders (Hu D, Cheng L, Jiang W) 2019;245:348–355 (resumen en PubMed, PMID 30419536)
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Sugar intake from sweet food and beverages, common mental disorder and depression: prospective findings from the Whitehall II study
En el estudio Whitehall II (23.245 observaciones repetidas), los hombres del tercio con más azúcar procedente de dulces y bebidas tuvieron un 23 % más de probabilidad de un trastorno mental común nuevo a los 5 años (IC 95 % 1,02–1,48). La depresión recurrente fue más frecuente en el tercio más alto en ambos sexos, pero dejó de ser significativa al ajustar por otros factores de la dieta (OR 1,47; 0,98–2,22). Ni el trastorno mental común ni la depresión predijeron cambios posteriores en el consumo.
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Sugar-sweetened beverages consumption and the risk of depression: A meta-analysis of observational studies
Metaanálisis de 10 estudios observacionales (365.289 participantes, 37.131 casos de depresión): el mayor consumo de bebidas azucaradas frente al menor se asoció con más depresión (RR 1,31; IC 95 % 1,24–1,39), también en los estudios de cohortes (RR 1,30). Frente a no tomarlas, el equivalente a 2 vasos de cola al día se asoció con un 5 % más de riesgo y 3 latas al día, con cerca de un 25 % más.
Comer muchos ultraprocesados (bollería y snacks envasados, refrescos, platos preparados, embutidos y carnes procesadas, cereales azucarados, etc.) se asocia con más ansiedad y depresión. En el resumen de metaanálisis, el mayor consumo se asoció con un 48 % más de probabilidad de tener ansiedad, un 53 % más de tener algún trastorno mental común y un 22 % más de riesgo de desarrollar depresión con el tiempo. Son asociaciones: puede influir que las personas con peor ánimo coman peor, y no está probado que cambiar la dieta por sí solo mejore los síntomas. Aun así, reducirlos forma parte de una alimentación más sana como la mediterránea, con beneficios generales para la salud.
Fuente: CANMAT (Lam RW y cols.). Canadian Journal of Psychiatry 2024;69(9):641–687 (texto en PMC, PMC11351064; PMID 38711351); BMJ (Lane MM y cols.) 2024;384:e077310 (texto en PMC, PMC10899807; PMID 38418082)
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Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) 2023 Update on Clinical Guidelines for Management of Major Depressive Disorder in Adults
La guía canadiense señala que muchos estudios observacionales asocian la dieta de tipo occidental, rica en hidratos de carbono refinados y grasas saturadas y pobre en fruta y verdura, con más frecuencia y gravedad de síntomas depresivos, aunque los estudios de intervención son pocos.
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Ultra-processed food exposure and adverse health outcomes: umbrella review of epidemiological meta-analyses
Revisión paraguas de 45 análisis combinados (casi 9,9 millones de personas). Mayor consumo de ultraprocesados y ansiedad prevalente: OR 1,48 (IC 95 % 1,37–1,59); trastornos mentales comunes en conjunto: OR 1,53 (1,43–1,63), ambos con evidencia de clase I (convincente) y calidad GRADE baja. Depresión de nueva aparición: HR 1,22 (1,16–1,28), clase II (muy sugestiva) y calidad GRADE baja.