Nutrición y alimentos
La dieta mediterránea (mucha verdura, fruta, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado, con aceite de oliva como grasa principal y poca carne roja, bollería y bebidas azucaradas) es el patrón alimentario con más respaldo para cuidar la memoria. En el ensayo español PREDIMED-NAVARRA, 522 personas mayores de alto riesgo cardiovascular (edad media 75 años) que siguieron 6,5 años la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra o con frutos secos puntuaron mejor en las pruebas de memoria y orientación (MMSE: +0,62 y +0,57 puntos sobre 30) y en el test del reloj que las que siguieron una dieta baja en grasa. En Barcelona (447 personas, 4,1 años), el grupo control empeoró en todas las pruebas, mientras que la dieta con aceite mejoró la atención y la función ejecutiva y la dieta con frutos secos, la memoria. La OMS la propone, de forma condicional, a adultos con cognición normal o con . No es una garantía: en algunos estudios de población no se ve el efecto, y la versión MIND no superó a una dieta de control con menos calorías.
Fuente: The Lancet; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; JAMA Internal Medicine (Valls-Pedret C y cols.) 2015;175(7):1094–1103 (resumen en PubMed, PMID 25961184); Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry (Martínez-Lapiscina EH y cols.) 2013;84(12):1318–1325 (resumen en PubMed, PMID 23670794). Registro ISRCTN35739639; Organización Mundial de la Salud (OMS)
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Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission (Livingston G, et al. Lancet 2024;404:572-628)
La Comisión Lancet 2024 no incluye la dieta entre sus 14 factores de riesgo modificables: considera que los estudios de dieta son difíciles de hacer y contradictorios. Resume metaanálisis de cohortes en los que una dieta de alta calidad se asocia con un 20 % menos de demencia (RR 0,8) y cita el ensayo MIND de 2023 sin diferencias entre grupos.
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FoodData Central (SR Legacy)
Aceite de oliva: 884 kcal, 73,0 g de grasa monoinsaturada, 10,5 g de poliinsaturada y 13,8 g de saturada por 100 g.
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Mediterranean Diet and Age-Related Cognitive Decline: A Randomized Clinical Trial
447 voluntarios sanos de 67 años de media con alto riesgo cardiovascular (Barcelona), asignados a dieta mediterránea con 1 litro de aceite de oliva virgen extra a la semana, dieta mediterránea con 30 g al día de frutos secos o consejo de reducir la grasa; tras una mediana de 4,1 años (334 con evaluación final), todas las puntuaciones compuestas bajaron en el grupo control, la dieta con aceite fue mejor en la puntuación frontal y global (p = 0,003 y p = 0,005) y la dieta con frutos secos en la de memoria (p = 0,04).
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Mediterranean diet improves cognition: the PREDIMED-NAVARRA randomised trial
522 participantes de alto riesgo vascular (edad media 74,6 años) asignados a dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra, dieta mediterránea con frutos secos o dieta baja en grasa; tras 6,5 años, con evaluación ciega, el grupo con aceite tuvo +0,62 puntos en el MMSE (IC 95 % 0,18–1,05) y +0,51 en el test del reloj, y el grupo con frutos secos +0,57 y +0,33, frente al control.
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Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines (ISBN 978-92-4-155054-3)
La OMS revisó los ensayos y estudios sobre dieta y deterioro cognitivo y concluyó que el patrón mediterráneo es la opción dietética con más respaldo para reducir el riesgo, aunque con un balance beneficio-riesgo que no consideró del todo seguro (recomendación condicional).
El aceite de oliva virgen extra es la grasa principal de la dieta mediterránea. En el ensayo PREDIMED, la dieta mediterránea con 1 litro de aceite a la semana mejoró la orientación, la atención y la función ejecutiva frente a una dieta baja en grasa (ver «Dieta mediterránea»). Por separado, en 92.383 adultos de EE. UU. seguidos 28 años, tomar 7 g o más al día (algo más de media cucharada sopera) se asoció con un 28 % menos de riesgo de morir con demencia que no tomarlo nunca, sin depender de la calidad del resto de la dieta; cambiar 5 g al día de margarina o mayonesa por aceite de oliva se asoció con un 8–14 % menos de riesgo. Son asociaciones, no prueba de causa. Aporta muchas calorías (884 kcal por 100 g), así que conviene usarlo en lugar de otras grasas, no además.
Fuente: JAMA Network Open (Tessier AJ y cols.) 2024;7(5):e2410021 (texto en PMC, PMC11074805; PMID 38709531); U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; JAMA Internal Medicine (Valls-Pedret C y cols.) 2015;175(7):1094–1103 (resumen en PubMed, PMID 25961184); Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry (Martínez-Lapiscina EH y cols.) 2013;84(12):1318–1325 (resumen en PubMed, PMID 23670794). Registro ISRCTN35739639
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Consumption of Olive Oil and Diet Quality and Risk of Dementia-Related Death
En 92.383 participantes de las cohortes Nurses' Health Study y Health Professionals Follow-Up Study (28 años de seguimiento, 4.751 muertes relacionadas con demencia), tomar al menos 7 g al día de aceite de oliva se asoció con un 28 % menos de muerte con demencia (HR 0,72; IC 95 % 0,64–0,81) frente a no tomarlo o casi nunca, también tras ajustar por el gen APOE ε4 y sin interacción con la calidad de la dieta. Sustituir 5 g al día de margarina y mayonesa por aceite de oliva se asoció con un 8–14 % menos de riesgo; sustituir otros aceites vegetales o la mantequilla no fue significativo.
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FoodData Central (SR Legacy)
Aceite de oliva: 884 kcal, 73,0 g de grasa monoinsaturada, 10,5 g de poliinsaturada y 13,8 g de saturada por 100 g.
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Mediterranean Diet and Age-Related Cognitive Decline: A Randomized Clinical Trial
La dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra (1 litro a la semana) mejoró las puntuaciones compuestas frontal (atención y función ejecutiva) y global frente a la dieta de control tras una mediana de 4,1 años.
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Mediterranean diet improves cognition: the PREDIMED-NAVARRA randomised trial
Tras 6,5 años, el grupo de dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra tuvo mejores puntuaciones en el MMSE (+0,62) y el test del reloj (+0,51) que el grupo con dieta baja en grasa.
La , pensada para bajar la tensión (mucha fruta, verdura, lácteos desnatados, cereales integrales, poca sal y poco azúcar), se ha estudiado poco para la memoria. En una cohorte de 923 personas mayores, el tercio que más la seguía tuvo un 39 % menos de ; seguirla a medias no se asoció con beneficio. Su utilidad principal está en controlar la , uno de los factores de riesgo de demencia.
Fuente: The Lancet; Alzheimer's & Dementia (Morris MC y cols.) 2015;11(9):1007–1014 (texto en PMC, PMC4532650; PMID 25681666)
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Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission (Livingston G, et al. Lancet 2024;404:572-628)
La Comisión Lancet 2024 no incluye la dieta entre sus 14 factores de riesgo modificables: considera que los estudios de dieta son difíciles de hacer y contradictorios. Resume metaanálisis de cohortes en los que una dieta de alta calidad se asocia con un 20 % menos de demencia (RR 0,8) y cita el ensayo MIND de 2023 sin diferencias entre grupos.
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MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer's disease
En 923 participantes de 58 a 98 años seguidos 4,5 años, el tercio con mayor adherencia a la dieta DASH tuvo menos alzhéimer (HR 0,61; IC 95 % 0,38–0,97) que el tercio con menor adherencia; el tercio intermedio no mostró diferencias significativas.
La dieta MIND mezcla la dieta mediterránea y la , con alimentos elegidos por su posible relación con el cerebro: verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, col rizada) y otras verduras, frutos secos, frutos rojos (sobre todo arándanos), legumbres, cereales integrales, pescado, aves y aceite de oliva; y limita la carne roja y procesada, la mantequilla y la margarina, el queso graso, la bollería y los dulces y los fritos. En estudios de población, quienes más la siguen tienen menos y . Sin embargo, el ensayo MIND de 2023, en 604 personas de 65 años o más sin problemas de memoria, con antecedentes familiares de demencia y sobrepeso, NO encontró beneficio: tras 3 años, la puntuación cognitiva global mejoró en los dos grupos (+0,205 con la dieta MIND frente a +0,170 con la dieta de control; diferencia no significativa) y la resonancia magnética cambió igual. Ambos grupos comían unas 250 kcal menos al día y perdieron unos 5 kg. Es decir, seguir la dieta MIND no fue mejor que comer de forma habitual con algo menos de calorías y apoyo para adelgazar. Es una dieta sana y segura, pero no se ha demostrado que proteja la memoria por sí misma.
Fuente: The Lancet; Alzheimer's & Dementia (Morris MC y cols.) 2015;11(9):1007–1014 (texto en PMC, PMC4532650; PMID 25681666); New England Journal of Medicine (Barnes LL y cols.) 2023;389(7):602–611 (texto en PMC, PMC10513737; PMID 37466280). Registro NCT02817074
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Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission (Livingston G, et al. Lancet 2024;404:572-628)
Un metaanálisis de tres cohortes con 224.049 personas asoció cada aumento de 3 puntos en la puntuación de la dieta MIND con menos demencia (HR 0,83; IC 95 % 0,72–0,95). La Comisión recoge también el ensayo MIND de 604 personas, sin diferencias en cognición ni en resonancia y con una pérdida de peso similar de unos 5 kg en ambos grupos.
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MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer's disease
En 923 personas de 58 a 98 años seguidas una media de 4,5 años, el tercio con mayor adherencia a la dieta MIND tuvo menos alzhéimer que el tercio con menor adherencia (HR 0,47; IC 95 % 0,26–0,76) y el tercio intermedio también (HR 0,65; IC 95 % 0,44–0,98). Para la dieta mediterránea y la DASH solo se asoció la adherencia más alta (HR 0,46 y 0,61).
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Trial of the MIND Diet for Prevention of Cognitive Decline in Older Persons
Ensayo aleatorizado en dos centros con 604 personas de 65 años o más, sin deterioro cognitivo, con antecedentes familiares de demencia, IMC mayor de 25 y dieta mejorable: dieta MIND con restricción ligera de calorías (unas 250 kcal menos al día) frente a dieta habitual con la misma restricción, durante 3 años. El grupo MIND recibía cada semana unos 425 g de arándanos, 142 g de frutos secos variados y 207 ml de aceite de oliva virgen extra. La puntuación cognitiva global subió 0,205 unidades con la dieta MIND y 0,170 con la de control (diferencia 0,035; IC 95 % −0,022 a 0,092; p = 0,23). Tampoco hubo diferencias en la resonancia (lesiones de sustancia blanca, volumen del hipocampo). Ambos grupos perdieron peso (−5,0 kg y −4,8 kg) y los efectos adversos fueron similares (127 frente a 153).
Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas) forman parte de las dietas mediterránea y MIND. En PREDIMED Barcelona, la dieta mediterránea con 30 g al día de frutos secos (un puñado) mejoró la memoria frente a una dieta baja en grasa. Sin embargo, en el ensayo WAHA, en 708 personas sanas de 63 a 79 años, comer 30–60 g de nueces al día durante 2 años no frenó el deterioro cognitivo global frente a no comerlas (cambio −0,072 frente a −0,086; p = 0,49); solo hubo una señal de beneficio en el centro de Barcelona, con participantes de más riesgo (análisis no previsto). Las nueces se toleraron bien. Son un buen alimento dentro de una dieta sana, pero no hay prueba firme de que protejan la memoria por sí solos.
Fuente: American Journal of Clinical Nutrition (Sala-Vila A y cols.) 2020;111(3):590–600 (resumen en PubMed, PMID 31912155). Registro NCT01634841; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; JAMA Internal Medicine (Valls-Pedret C y cols.) 2015;175(7):1094–1103 (resumen en PubMed, PMID 25961184); Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry (Martínez-Lapiscina EH y cols.) 2013;84(12):1318–1325 (resumen en PubMed, PMID 23670794). Registro ISRCTN35739639
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Effect of a 2-year diet intervention with walnuts on cognitive decline. The Walnuts And Healthy Aging (WAHA) study: a randomized controlled trial
708 mayores sanos (63–79 años, 68 % mujeres) de Barcelona y Loma Linda (EE. UU.) asignados a una dieta con nueces (unos 30–60 g al día, el 15 % de la energía) o a no comer nueces durante 2 años; 636 completaron. Sin diferencias en la cognición global (−0,072 frente a −0,086; p = 0,491). En un análisis posterior del centro de Barcelona (más fumadores, menos estudios y peores puntuaciones iniciales) hubo menos deterioro con nueces (p = 0,040). Las nueces se toleraron bien.
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FoodData Central (SR Legacy)
Por 100 g: nueces, 654 kcal, 65,2 g de grasa (47,2 g poliinsaturada y 6,1 g saturada) y 6,7 g de fibra; almendras, 579 kcal, 49,9 g de grasa (31,6 g monoinsaturada y 3,8 g saturada) y 12,5 g de fibra.
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Mediterranean Diet and Age-Related Cognitive Decline: A Randomized Clinical Trial
La dieta mediterránea con 30 g al día de frutos secos variados mejoró la puntuación compuesta de memoria frente a la dieta de control (0,09 frente a −0,17; p = 0,04) tras una mediana de 4,1 años.
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Mediterranean diet improves cognition: the PREDIMED-NAVARRA randomised trial
Tras 6,5 años, el grupo de dieta mediterránea con frutos secos tuvo +0,57 puntos en el MMSE (IC 95 % 0,11–1,03) y +0,33 en el test del reloj frente a la dieta baja en grasa.
Comer pescado, sobre todo azul (salmón, sardina, caballa), se asocia con menos deterioro cognitivo: por cada ración semanal más, el riesgo de demencia fue un 5 % menor y el de un 7 % menor; quienes más pescado comen tienen alrededor de un 18 % menos de demencia que quienes menos comen. El pescado azul aporta DHA, un omega-3 abundante en el cerebro (salmón, unos 1,5 g por 100 g). Son asociaciones, que pueden deberse en parte a otros hábitos sanos. Ojo: tomar cápsulas de omega-3 no es lo mismo y la OMS desaconseja usarlas para prevenir la demencia.
Fuente: Aging Clinical and Experimental Research (Godos J y cols.) 2024;36(1):171 (texto en PMC, PMC11335789; PMID 39162889); U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; American Journal of Clinical Nutrition (Zhang Y y cols.) 2016;103(2):330–340 (resumen en PubMed, PMID 26718417); Organización Mundial de la Salud (OMS)
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Fish consumption, cognitive impairment and dementia: an updated dose-response meta-analysis of observational studies
35 estudios observacionales: el consumo más alto frente al más bajo de pescado se asoció con menos deterioro cognitivo (RR 0,82; IC 95 % 0,75–0,90), demencia (RR 0,82; IC 95 % 0,73–0,93) y alzhéimer (RR 0,80); en el análisis dosis-respuesta, el riesgo bajó hasta un 30 % con 150 g al día. Los autores piden más estudios para la demencia y el alzhéimer.
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FoodData Central (SR Legacy)
Por 100 g: salmón atlántico de piscifactoría cocinado, 0,69 g de EPA y 1,46 g de DHA; sardina atlántica en aceite escurrida, 0,47 g de EPA y 0,51 g de DHA.
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Intakes of fish and polyunsaturated fatty acids and mild-to-severe cognitive impairment risks: a dose-response meta-analysis of 21 cohort studies
21 cohortes con 181.580 participantes y 4.438 casos (seguimiento de 2,1 a 21 años): cada ración semanal más de pescado se asoció con menos demencia (RR 0,95; IC 95 % 0,90–0,99) y menos alzhéimer (RR 0,93; IC 95 % 0,90–0,95); cada 0,1 g al día más de DHA de la dieta, con menos demencia (RR 0,86) y alzhéimer (RR 0,63), con heterogeneidad alta.
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Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines (ISBN 978-92-4-155054-3)
La OMS desaconseja los suplementos de vitaminas B y E, de ácidos grasos poliinsaturados (como el omega-3) y los multivitamínicos para reducir el riesgo; recomienda en cambio una dieta sana y equilibrada para todos los adultos (recomendación fuerte, calidad de baja a alta según el componente).
Los ultraprocesados (bollería industrial, refrescos, embutidos, platos preparados, snacks) son productos fabricados con aceites, azúcares, almidones y aditivos con poco alimento entero. En 72.083 adultos británicos de 55 años o más seguidos 10 años, cada 10 % más de ultraprocesados en la dieta se asoció con un 25 % más de riesgo de y un 28 % más de ; cambiar ese 10 % por alimentos frescos o poco procesados se asoció con un 19 % menos de riesgo. Es un dato observacional: indica relación, no prueba que reducirlos evite la demencia.
Fuente: Neurology (Li H y cols.) 2022;99(10):e1056–e1066 (resumen en PubMed, PMID 36219796); The Lancet
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Association of Ultraprocessed Food Consumption With Risk of Dementia: A Prospective Cohort Study
72.083 participantes de UK Biobank de 55 años o más, mediana de 10 años de seguimiento, 518 casos de demencia: cada 10 % más de ultraprocesados (clasificación NOVA) se asoció con más demencia (HR 1,25; IC 95 % 1,14–1,37), alzhéimer (HR 1,14) y demencia vascular (HR 1,28). Sustituir un 10 % del peso de ultraprocesados por alimentos sin procesar o mínimamente procesados se asoció con un 19 % menos de demencia (HR 0,81; IC 95 % 0,74–0,89).
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Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission (Livingston G, et al. Lancet 2024;404:572-628)
La Comisión recoge un estudio transversal en EE. UU. sin asociación entre ultraprocesados y cognición y una cohorte brasileña de 10.775 adultos en la que los tres cuartiles de mayor consumo tuvieron un deterioro cognitivo global un 28 % más rápido; advierte de que estos estudios no son lo bastante largos para descartar causalidad inversa.